martes, 9 de noviembre de 2010

Cuento I

Alka es una mujer rumana que vino a Madrid hace ya cuatro años, tuvo que hacerlo porque su padre era el único que mantenía a la familia y no era suficiente para sus nueve hermanos.


Vino a Madrid dejando los estudios que tenía en Rumanía y alquiló un pequeño y destartalado piso en la capital, en un barrio de la periferia.  Empezó a trabajar en un supermercado y en una discoteca cada noche para mandar la mitad de lo que ganaba a su familia y la otra para mantenerse.
Una mañana cuando llegaba al supermercado se oía barullo en los vestuarios de los empleados, cuando entró se había organizado una reunión en la que todos gritaban y se echaban unos a otros las culpas de un hurto cometido a una de las compañeras. Alka se vio aún más sorprendida cuando varios empezaron a acusarla del delito debido a otros robos causados por rumanos esa semana en el barrio, y la jefa decidió seguir los consejos y despedirla. En la discoteca se enteraron de lo ocurrido y también la despidieron… en tan sólo dos días se vio en paro, en un país extranjero y sin dinero.
Cada día la gente del barrio la miraba peor por la calle así que habló con sus padres y decidió volver. A la semana de haber vuelto, el revisor de las cintas de vídeo del supermercado descubrió al novio de la jefa abriendo la taquilla del robo.
Todos se dieron cuenta de que habían perdido a una chica joven, trabajadora y estupenda persona por los prejuicios que se tienen hacia los extranjeros y la idea que todos se hacen sobre los rumanos, por unos ya pagan todos.

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